El respeto al mandato constitucional de independencia compete antes que a nadie a los propios jueces. No obstante, ninguna fórmula para renovar el Consejo será efectiva mientras los partidos no renuncien a utilizar la Justicia en su beneficio. Ese propósito resultaría más factible si todos los vocales se sometieran a una evaluación rigurosa de sus capacidades, lo que ayudaría a legitimar unos nombramientos lastrados por el corporativismo de las asociaciones y las componendas partidarias. El entendimiento que demuestren socialistas y populares en este asunto permitirá calibrar su disposición a recuperar los compromisos del fracasado Pacto de Estado para la Reforma de la Justicia. En este sentido, los errores desvelados en las últimas semanas demuestran la necesidad tanto de reforzar el servicio de Inspección del Consejo como de impulsar decididamente la modernización de la Oficina Judicial, con funcionarios sujetos a una formación continuada y dotados de los medios informáticos adecuados para asegurar la ejecución de las sentencias y prevenir descoordinaciones. Junto a ello, la apuesta por la meritocracia en la carrera, la mayor especialización de los jueces y la reducción de la interinidad mejoraría la respuesta de los juzgados ante las demandas de la sociedad.





