Buena parte del debate organizado por la cadena ABC estuvo dedicado exclusivamente a resolver rencillas entre ambos. Clinton criticó con entusiasmo el comentario que hizo Obama recientemente sobre que, en tiempos difíciles, la clase obrera se aferra a las armas y la religión por «amargura».
La senadora no dudó en calificar el comentario de «insultante» mientras Obama se defendió diciendo que fue sacado de contexto. La ex primera dama de Estados Unidos aseguró que hará todo lo que esté en sus manos «para que alguno de los dos nos hagamos con la Casa Blanca el próximo enero». En medio de este rifi rafe, moderado por los periodistas Charles Gibson y George Stephanopoulos, los dos contrincantes jugaron el papel de darse palmaditas en la espalda.











