Además del medio centenar de detenidos, la fiscalía de Nápoles dictó otras 17 órdenes de captura, referentes a mafiosos ya encarcelados y varios que siguen en paradero desconocido. Los detenidos pertenecen al clan camorrista de los Casalesi y han sido acusados de asociación ilícita de tipo mafioso, extorsión, posesión de armas y tráfico de drogas. El clan de los Casalesi está compuesto por las familias Tavoletta y Bidognetti y ha sido precisamente la colaboración de la esposa del jefe de los Bidognetti, Anna Carrino, la que ha permitido los arrestos.
Entre los arrestados se encuentra Francesco Bidognetti, jefe del clan homónimo, marido de Carrino, así como algunos testaferros de la organización.
La investigación comenzó en el año 2000, tras el asesinato de Luigi Petrella, al que el clan de los Casalesi consideró responsable de la detención de uno de sus miembros, Giuseppe Dell'Aversano, que por aquel entonces se encontraba en paradero desconocido.












