
Ese nuevo entrenador nunca llegó. O, más bien, estaba ya en casa. Sala se hizo con la confianza del presidente Manolo de Miguel, desplazó a Rodríguez -que acabó dimitiendo en enero- y se quedó con el banquillo. Y ahí sigue.
No se puede decir que no le haya costado. Desde el inicio, Sala ha sido un entrenador bajo sospecha; por parte de una buena parte de la grada, de miembros de la directiva e, incluso, de algún jugador. Sobre todo en las dos primeras temporadas en el banquillo, en las que tuvo que vérselas con un club cerca de la bancarrota y con un vestuario que, por momentos, parecía un polvorín. Su enfrentamiento con Ulises Déniz, base histórico del Caja en LEB, acabó con la salida del canario en enero de 2006. Sala había vuelto a ganar.
Aquel conflicto fue un punto de inflexión para el entrenador y para el club. El madrileño, técnico más joven de la LEB Plata en sus inicios (nació en abril de 1977) encontró por fin tranquilidad en el banquillo, y tuvo tiempo y confianza para ir haciendo plantillas a medida de los siempre estrechos límites del Clavijo. «Yo soy un entrenador de club», repite Sala, casi como un mantra.
Quizá esa fidelidad, y el hecho de no haber levantado nunca la voz contra una directiva que no siempre ha podido satisfacer las necesidades del equipo, le ha garantizado la continuidad en Logroño. Eso, y una capacidad de trabajo a prueba de bombas. La temporada termina en mayo pero el baloncesto nunca para para el madrileño. Dar con él en verano es una aventura: Sala puede estar en Portugal, en un torneo de juveniles en Galicia, en un partido contra la selección de Angola en Extremadura. Su conocimiento de los jugadores de todas las ligas es casi enciclopédico, y le ha servido para traer al Caja un montón de jugadores de ligas inferiores de los que ha sacado petróleo. Desde los hermanos Suka a Juan Herrero, desde Nick Moore a Mediano o Hilliman.
Sala ha demostrado, además, que es capaz de hacer jugar muy bien a los equipos que crea. Y ya casi nadie le discute: aquel delegado interino se ha salido, una vez más, con la suya.





