LA INICIATIVA
Brotes de lechuga, tomates, cebollas, pimientos y alubia verde empiezan a asomar, mientras esperan el nacimiento de olivos y granados y de flores como la caléndula o los gladiolos.
La idea de ubicar una huerta en las instalaciones escolares partió de la alumna de prácticas en tercer curso de Infantil, Paula Santo Domingo. Santo Domingo propuso esta iniciativa al profesorado como una forma de mostrar a los 104 pequeños de entre 3 y 5 años del centro de forma práctica y amena el mundo de las plantas.
La actividad contó, de inmediato, con el respaldo de la dirección del colegio y el Ayuntamiento, que ha aportado tierra, árboles frutales y ha vallado el área de cultivo.
Otros conocimientos
Pero lejos de convertirse en una vía para ahondar en la unidad temática de las plantas, la propuesta ha resultado una fórmula muy útil para introducir a los escolares en otras disciplinas.
«Gracias al huerto, los niños además de conocer las diversas utilidades de las plantas -la ornamentación, la alimentación o su finalidad olfativa-, están aprendiendo a hacer cuentas, ya que plantan diversos números de semillas, se sorprenden ante nuevas formas como las de los bulbos del gladiolo u otros colores y enriquecen su vocabulario con términos como 'renque', 'azada' o 'azadilla'», explica la profesora de tercero de Infantil, Yolanda Ruiz.
De esto último tiene todo el mérito el 'abuelo Vicente' -rebautizado como «el abuelo de todos»-, quien echa una mano a los pequeños en el cuidado del huerto y les adentra en los sistemas de labranza. La comunidad educativa está tan involucrada que no deja escapar ni el más mínimo detalle. Así, anteayer, con los objetos traídos por varios alumnos, situaron un espantapájaros, con el fin de que ningún pajarillo les malogre la ansiada cosecha.











