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RSS | ed. impresa | Regístrate | 7 octubre 2008

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LA TRIBUNA DE LA RIOJA
Agricultura, pesca y alimentación: D.E.P.
17.04.08 -

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Agricultura, pesca y alimentación: D.E.P.
Era de esperar, pero nunca pensamos que fuera tan pronto. Con la formación del nuevo Gobierno socialista se ha certificado la defunción, por eutanasia, claro, de la agricultura, la pesca y la alimentación en España. La desaparición del Ministerio de Agricultura no tiene otro objetivo ni otra explicación. Se ha mantenido a la anterior Ministra Elena Espinosa, para que no parezca tan brusca y tan definitiva la apuesta de Zapatero por la aniquilación de agricultura y agricultores, de ganadería y ganaderos, y de todo el sector alimentario español.

Se prolonga la agonía del sector, prolongando a una titular que se ha caracterizado en todo su mandato por tener muy buenas palabras para todos y no solucionar ni un solo asunto, tema o aspecto propio de la agricultura española. En sus negociaciones europeas, Elena Espinosa ha ido de fracaso en fracaso, llevando al sector primario español a una situación límite en cada uno de los cultivos que ha reformado.

No hay más que recordar su primera negociación comunitaria, algodón, tabaco y aceite, que supuso la ruina para los dos primeros y que, para el aceite de oliva, volviera a casa con los bolsillos vacíos, cuando el PSOE reclamaba 200 millones de euros más para España. El entonces Comisario Europeo Fishler se quedó totalmente asombrado, ya que acudía a la reunión con una oferta de 100 millones para nuestro país y sólo con 20 volvió contenta la Ministra.

Luego vinieron muchas más. A cada cual peor. Recordemos la OCM del Azúcar, la de la remolacha, en la cual, siendo España el único país con menor producción que consumo, lo que nos debería haber asegurado un incremento de cuotas productivas para alcanzar o acercarnos al menos al equilibrio, firmó alegremente una reducción de nuestra superficie del 50% que todavía se está aplicando, y no se recató al decir al día siguiente que el acuerdo era «la solución perfecta para España». Menos mal que, tal y como dijo Zapatero, «la remolacha era una cuestión de Estado»

También se ocupó Elena Espinosa de renegociar la OCM del Vino, todavía tan fresca en nuestra memoria. Se le ofreció una y mil veces la colaboración del Gobierno de La Rioja, del Consejo Regulador, de todo el sector unido por vez primera en busca de una OCM beneficiosa para Rioja y para todo el vino español.

Cuantas veces se le ofreció apoyo y ayuda, otras tantas hizo oídos sordos. Contó personalmente, y a través de responsables de su Ministerio, que no se cedería en las pretensiones centroeuropeas y que se conseguiría sin duda un escenario beneficioso para la vitivinicultura española. Incluso la misma mañana del día en que se aprobó, aún repetía una y otra vez que no cedería a las pretensiones de liberalización salvaje de las plantaciones y que apoyaba las demandas del sector sobre la promoción y el etiquetado de los vinos, que pretendían defender a los vinos de calidad y a las Denominaciones de Origen.

Apenas dos o tres horas después, ratificaba con su firma, con su propia firma, todo lo contrario. Sin ningún empacho, sin ningún rubor, aclamando las virtudes de una OCM del Vino que nos marginaba a los riojanos y que volvía a introducir el derecho de los viticultores centroeuropeos de enriquecer el vino con azúcar de remolacha para reducir sus costes, en algunos casos hasta el 50%, y así poder competir deslealmente con los vitivinicultores riojanos y españoles. Pero de este acuerdo también salió muy satisfecha la Ministra. Y los socialistas de toda España, incluido el PSOE de La Rioja, aplaudieron a coro las «supuestas bondades» de la nueva OCM.

Estos son sólo unos ejemplos de lo que ha supuesto la renombrada Ministra Espinosa para el agro español y riojano. Ahora, la agricultura, la ganadería, la alimentación, la industria agroalimentaria, se supeditan a Medio Ambiente, priorizando éste descaradamente sobre todo el sector primario español. Se utiliza el concepto de Medio Rural de forma deliberada, relegando, escondiendo, ocultando la agricultura y la ganadería. Olvidando que nuestros pueblos, nuestros campos, el Medio Rural en suma, no se sostiene sin agricultores y sin ganaderos.

Por eso la creación de ese engendro llamado Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Porque en el imaginario de izquierdas, en el paraíso socialista, el pueblo rústico, el campo, el monte, los prados, los surcos, los rebaños, las veredas, los agricultores, los ganaderos, etc. están fuera de la progresía, no se adecuan a la modernidad
zapateril
, representan el «pasado», con ese apego tan suyo a las tradiciones, y habrá que reconvertirlos de la manera que sea en nuevos ciudadanos que sean mitad rurales y mitad ecologistas, pero nunca agricultores.

La teoría por la cual el medio rural se tiene que desarrollar sin agricultura ni ganadería no es nueva. Pero este concepto socialista por el cual en un medio rural sostenible el único que sobra es el agricultor, nunca se había llevado tan lejos. Es otra vuelta de tuerca más del radicalismo de Zapatero y del PSOE que no quieren que en el campo siga habiendo agricultores y ganaderos viviendo de la agricultura y de la ganadería.
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