
Los Reyes, acompañados de los Príncipes de Asturias, presidieron la solemne sesión de apertura de la legislatura en un Congreso atestado de diputados y senadores. El jefe del Estado, sin citar el clima de discordia del anterior cuatrienio, defendió un cambio de rumbo y requirió a los parlamentarios que la unidad y la concordia, sin prescindir del necesario debate, caractericen los diferentes ámbitos de la actividad política. Pidió por ello «el máximo tesón» de todos los grupos para «tejer amplias áreas de entendimiento y consenso, especialmente en las políticas de Estado».
Don Juan Carlos puso especial énfasis en la lucha contra el terrorismo, terreno en el que las diferencias entre los dos partidos mayoritarios han sido abismales. «La unidad de todas las fuerzas democráticas para terminar con la barbarie terrorista, con sus amenazas y extorsiones es una de las demandas más unánimes e insistentes del conjunto de la sociedad española», recordó.
Este consenso, insistió el Rey, es «una obligación de todos los demócratas», además de «un deber frente a las víctimas y sus familias». No se oía ni una mosca en el hemiciclo de la cámara. Y en medio de ese silencio, rindió homenaje con «el más emocionado de los recuerdos» al ex concejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco, asesinado por ETA el 7 de marzo, así como a los dos ciudadanos ecuatorianos que murieron en el atentado de la T-4 y a los dos guardias civiles tiroteados en Capbreton.
Coyuntura económica
Exhortó también a los grupos políticos a trabajar unidos para afrontar «las dificultades e incertidumbres» de la actual coyuntura económica, ante la que es necesario «reaccionar con grandeza, diálogo, cohesión y solidaridad» a fin de «retomar cuanto antes la dinámica de los altos niveles de crecimiento y bienestar» de los últimos años. Ante esta situación, abundó, «una España moderna, unida, plural y diversa» requiere «conciliar intereses y armonizarlos» para mantener el impulso de un proyecto que «a todos nos sirva y a todos nos haga progresar».
El tercer eje de los consensos debe centrarse, en palabras del Rey, en la política exterior ya que en esta legislatura, por cuarta vez, España presidirá durante un semestre la Unión Europea, un compromiso que debe servir para «renovar el activo compromiso con la integración europea». El interés por el viejo continente, agregó, no puede ser sin embargo excusa para desatender otras áreas, como Iberoamérica, una región a la que «la Corona desea seguir volcando toda su cercanía, esfuerzo y dedicación», y sin olvidar tampoco «el Mediterráneo, las relaciones transatlánticas, Asia y África». España, remató el monarca, tiene que ser un país «cada vez más activo y comprometido» en el concierto mundial. Don Juan Carlos subrayó que, para todas estas tareas, las fuerzas políticas contarán con su «permanente apoyo y estímulo». El objetivo, dijo don Juan Carlos, es alcanzar «nuevas cotas de progreso» en una España «unida y cohesionada, al tiempo que orgullosa de su diversidad, cada vez más justa y solidaria».
La política
El presidente del Congreso intervino antes que el jefe del Estado para reivindicar la labor de los políticos en la sociedad. José Bono vio «lógico» el desapego de los ciudadanos hacia la política si se plantea «en exclusiva» como una «lucha por llegar al poder».
Señaló José Bono que buena parte del «prestigio» de la política se juega en «el lenguaje», que tiene que ser «entendido por los ciudadanos» y estar alejado de la máxima de que «no pudiendo ser profundos, seamos confusos».
Bono recordó que el 24 de septiembre del 2010, se cumplirán 200 años de la primera reunión en Cádiz de los ponentes liberales que alumbraron la Constitución de 1812. Y metido en harina histórica, rememoró además que este año se cumplirán 30 años de la aprobación por el Congreso del texto constitucional vigente. Una efeméride, señaló el presidente del Congreso que no es menor pues «España no ha tenido nunca un periodo de libertad tan prolongado».





