Tras los dos alemanes se situaron el polaco Robert Kubica , Nico Rosberg y Rubens Barrichello, el que más vueltas dio al completar 141 giros. Por detrás de Barrichello apareció Lewis Hamilton con su McLaren, a más de dos segundos de Alonso. Es un síntoma excelente pero el español prefirió mostrarse cauto. «El día ha ido bien y estoy contento por la evolución del monoplaza. Todavía necesitamos mejorar, ya que parece que nuestros rivales también lo han hecho, por lo que es difícil decir cómo estamos si nos comparamos con ellos. Tenemos que esperar hasta la próxima semana para saber dónde estamos realmente. Ha sido divertido probar los neumáticos lisos que nos han dado muy buen agarre», subrayó.
A la una de la tarde Alonso marcaba el que sería el tiempo más rápido de toda la jornada. El asturiano podía almorzar con tranquilidad, después de haber rodado con neumáticos lisos slicks y con los nuevos elementos del R28. Pero sobre las tres de la tarde saltaron las alarmas: el Renault del español se paraba en la recta anterior a la Caixa y ello provocó que las banderas rojas interrumpieran la sesión hasta retirar el monoplaza. Una hora más tarde, de nuevo el semáforo rojo. En esa ocasión era debido al fuerte impacto sufrido por Bourdais y su nuevo Toro Rosso, el STR3. El monoplaza quedó casi totalmente destruido y el equipo tomó la decisión de hacer las maletas. Y como no hay dos sin tres, la tercera parada fue por la salida de pista del BMW de Kubica, que chocó contra los neumáticos de protección. Hoy se disputará la cuarta y última jornada de pruebas en Montmelo.





