
En lo que va de año, se han registrado 1.300 casos, en Suiza, el Reino Unido, Francia, Dinamarca, Alemania, Austria, Noruega y también en España. Hasta el 7 de abril se habían comunicado en nuestro país 75 casos sospechosos y confirmado 40, casi todos en Andalucía, por un brote en la provincia de Cádiz.
Dos años de ascenso
La situación no es excepcional. Confirma la tendencia de los últimos dos años. El año pasado se comunicaron varios brotes importantes en Gran Bretaña, Rumania, Alemania e Italia que acabaron con 3.826 personas infectadas en toda Europa. En España la circulación del virus del sarampión tampoco es una noticia nueva.
La enfermedad empezó a emerger con fuerza a partir de 2006, con 197 casos, frente a los 19 registrados en todo 2005. El año pasado continuó el ascenso con 265 contagios, lo que nos sitúa entre los países de mayor incidencia, sólo superados por Irlanda, Suiza, Rumania, el Reino Unido y Alemania.
Fiebre, erupciones por todo el cuerpo, conjuntivitis... Estos síntomas característicos del sarampión han vuelto a verse en las consultas de Europa por médicos que casi se habían olvidado de cómo era esta enfermedad.
La vacuna del sarampión se administra junto a la de las paperas y rubeola, en la llamada triple vírica. Es segura y eficaz, pero el virus repunta en países donde la vacunación infantil tiene una buena cobertura. No hay una única razón para explicar esta tendencia al alza.
Una de ellas es la llegada de población emigrante sin inmunizar a la que se suma parte de la población autóctona que rechaza inmunizar a sus hijos por temor a los efectos secundarios de las vacunas. La relación del autismo con algunos compuestos ha calado en algunas familias, pese a los continuos estudios científicos que han desmentido la relación.
En los años en los que se logró mayor cobertura de vacunación, el virus del sarampión dio una tregua. Dejó de circular por el continente, pero al mismo tiempo descendió en la población la inmunidad natural que se adquiere al estar en contacto con la enfermedad. Ahora el virus vuelve a tener capacidad de contagio y se convierte en una amenaza. Aunque no para todos. En el grupo de mayor riesgo estaría la población extranjera de países donde no se han extendido las campañas de vacunación o los ciudadanos españoles que no han sido vacunados.















