
El 'look' pasado de moda de la mujer más poderosa de Europa, llegó a su fin el sábado pasado, cuando la canciller participó en la inauguración de la nueva Ópera de Oslo, una función de gala a la que asistieron reyes, reinas y princesas.
Pero la atracción de la noche fue la canciller, que se atrevió a lucir un elegante vestido de noche, azul y negro, coronado por un inédito y atrevido escote. Las fotos de la radiante y elegante canciller causaron furor en Alemania y, por primera vez, un vestido de gala y un escote, concentraron la atención de los corresponsales políticos alemanes durante una rueda de prensa con el portavoz del gobierno.
«No era intención de la canciller causar tanto furor con ese vestido de gala», dijo el portavoz, Thomas Steg, asombrado a causa de las preguntas de la prensa alemana. «La Canciller esta un poco asombrada», añadió, al admitir que el famoso vestido formaba parte del nuevo ajuar de Merkel.
El furor del escote contagió a la prensa popular y también a la seria. Casi todos los periódicos alemanes reprodujeron en sus ediciones electrónicas las fotos de la canciller y no pocos se inclinaron con respeto y admiración ante su nueva imagen.





