
La Ley del Ruido de 2003, aprobada por el Gobierno de Aznar, partía con la esperanza de prevenir y reducir los niveles de contaminación acústica para evitar molestias y daños a la salud y al medio ambiente. Para ello pretendía clasificar el territorio habitable en áreas o mapas acústicos en función del predominio del uso del suelo (residencial, industrial, recreativo, sanitario o docente) y crear zonas de servidumbre en lugares afectados por el transporte viario, ferroviario y aéreo.
Esta nueva figura implicaba que si se quería edificar en esos terrenos los constructores estaban obligados a usar materiales que redujesen el impacto acústico. Sin embargo, a día de hoy, ni los mapas de ruido para ciudades de más de 250.000 habitantes -como exige Bruselas a los ayuntamientos- ni los deberes incluidos en el Código Técnico de Edificación se han cumplido.
Problemas de salud
Otras carencias se refieren a la «falta de decisión» sobre quiénes son los profesionales competentes para realizar los controles de decibelios. Mientras que los expertos coinciden en que deberían ser los ingenieros técnicos de telecomunicaciones, los ayuntamientos confían esta labor a la policía municipal u otros profesionales «menos capacitados», por lo que las ordenanzas municipales en cuanto a quién controla el ruido quedan en «papel mojado», denuncian los expertos.
Un estudio del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicaciones presentado ayer incide en que «poco o nada» se ha hecho hasta el momento, y que estas mejoras atienden más bien a la obligación de impulsar una normativa «paralizada» desde su inicio, sobre todo en lo referente a la creación de los mapas del ruido para delimitar los límites acústicos. Uno de cada cuatro habitantes de grandes núcleos urbanos asegura sufrir ansiedad, falta de concentración, irritabilidad y agresividad como consecuencia de la contaminación acústica.
El estudio también revela que el 19% de los encuestados (800 personas en Madrid, Barcelona, Vigo, Bilbao, Zaragoza, Gijón, Valencia, Sevilla, Córdoba y Mallorca) dice sufrir insomnio o alteraciones del sueño debido al estruendo.





