Allí, el detenido como presunto autor del crimen, Antonio Luis Ferreira, de nacionalidad portuguesa, discutió con la joven por motivos relacionados con los celos que éste sentía por las nuevas amistades que Yulisa había hecho en los cursillos que desarrollaba para hacerse testigo de Jehová. Esta trifulca «se le fue de las manos» a Ferreira, lo que costó la vida a la joven, quien, no obstante, mostró resistencia a los golpes que recibió de su por entonces padrastro, como demuestran los signos de violencia que presentaba su cadáver. Todo apunta a que el móvil por el que Ferreira acabó con la vida de Yulisa , de la que al parecer estaba enamorado, fue pasional.
Después, envolvió el cadáver de Yulisa en una bolsa de plástico y lo trasladó en un vehículo hasta la escombrera de Argana Alta, donde lo enterró «muy mal» en una de las orillas del camino de acceso al vertedero.





