El fantasma del concurso de acreedores (suspensión de pagos) sobrevuela el ladrillo. En esta ocasión la perjudicada fue Aisa, ante la posibilidad de que la compañía aseguradora Asefa hubiera acudido a la justicia para reclamar una deuda de 1,3 millones de euros
Aisa, presente, según una información pública del pasado septiembre, en al menos Lasarte (Guipúzcoa), Zaragoza, Barajas (Madrid), Huarte (Navarra), Canet (Barcelona) y el levante y el sur de España, reconoció la deuda pero matizó que «no se ha recibido ninguna notificación o requerimiento de ningún juzgado solicitando el concurso de acreedores de la sociedad». La firma aseguró que pagará esta semana los 1,3 millones y que «a pesar de la difícil situación que atraviesa el sector, Aisa ha atendido y continuará atendiendo todos los compromisos asumidos con sus acreedores y proveedores».
Aisa reconoció una deuda financiera de 400 millones de euros frente a unos activos valorados en 970 millones. Del conjunto de débitos, 200 millones corresponden a hipotecas subrogables a clientes (quienes compren casas a la empresa); 75 millones, a hipotecas sobre suelos y otros activos; 35 millones, a financiación de circulante y otros 90 millones, a deuda estructural a largo plazo. A esta suma en el debe de la compañía ha de sumarse otros 116 millones de acreedores ordinarios.
La inmobiliaria catalana cerró 2007 con unas pérdidas de 133 millones de euros frente a un beneficio de 8,57 millones un año antes. En los últimos meses, Aisa ha tratado sin éxito de cerrar varias operaciones de fusión, primero con el grupo de servicios Hemeretik y, después, con Astroc y sus participadas Landscape y Rayet.






