El consejero delegado de BA afirma que las fusiones de Air France y KLM y de Lufthansa y Swissair muestran «que la consolidación puede funcionar». Espera que la negociación sobre cielos abiertos elimine reglas de control y propiedad de aerolíneas, que, según Walsh, «favorecen la globalización pero son uno de los pocos sectores, que yo vea, que no pueden aprovecharse de la globalización».
BA ha sufrido en el últimos mes bajo un alud de publicidad adversa. Veinte días después de que la apertura de la nueva Terminal 5, propiedad de BAA -parte de Ferrovial- y sede de BA en Heathrow, se convirtiese en una pesadilla, con la cancelación de 320 vuelos, Walsh sigue pidiendo disculpas.
No cree que sus clientes apreciarían reproches a BAA sobre la responsabilidad de los fallos: «El caso es que no todos los errores fueron cometidos por BA pero todos los perjudicados eran clientes de BA». Walsh achaca a BAA-Ferrovial la falta de previsión de dos problemas, las dificultades de acceso de los empleados de BA a los aparcamientos y de paso por los controles de seguridad.





