
Durante el convulso proceso de proclamación de candidaturas para las pasadas elecciones generales de mayo, un sector del partido expresó su malestar con la política seguida por la cúpula dirigida por Aldama. Le reprochaban sus dos derrotas consecutivas en las autonómicas ante el PP de Pedro Sanz y errores estratégicos que, a su juicio, se resumían en las formas elegidas para retirar a Ángel Martínez Sanjuán de las listas al Congreso. Era el reflejo de un malestar interno que nadie estaba dispuesto a expresar en público; con alguna excepción: en ese proceso de confección de candidaturas, un dirigente desconocido hasta entonces, el abogado Santiago Sufrategui, dio un paso adelante. Se postuló en la agrupación de Logroño frente a la lista oficial y logró un resultado más que digno, superior al 30% de los votos.
Obviamente, no doblegó a la candidatura apadrinada por el aparato, pero quienes respaldaban a Sufrategui presentaron aquel momento, insólito en la trayectoria reciente del PSOE riojano, como la primera etapa de una carrera que terminará de disputarse este verano, cuando se anuncia el congreso regional. ¿Quiere esto decir que habrá una candidatura que compita con Aldama? De momento, es mucho suponer. Ninguna de las fuentes consultadas por este periódico quiere confirmarlo, porque la etapa precongresual es rica en sorpresas. «De momento», explican dirigentes socialistas que conocen bien la dinámica interna del partido, «quien quiera presentarse frente a Quico (Martínez Aldama) tiene que reunir el 20% de avales».
Suena a advertencia. Se trata de superar una criba que no está al alcance de cualquiera, aunque la auténtica prueba de fuego llegará después, cuando haya que presentar una candidatura con el apoyo de un número suficiente de compromisarios, cuyo conjunto es, en teoría, afecto a la línea oficial. «Este es un partido con aparato», avisa otro responsable del PSOE. Se refiere a las dificultades que hallaría quien quisiera disputar a Aldama el liderazgo interno, porque el secretario general, que se presentará a su tercera elección, presume de tener bien controlado a su partido. Una opinión que comparten otros destacados socialistas: «Se ha trabajado bien el partido, sobre todo las agrupaciones locales, y eso le garantiza prácticamente la victoria».
No todo el mundo lo tiene tan claro. Para quienes ven posible una lista alternativa en el congreso de julio, el mandato con que acudan los congresistas «no está cerrado». «Puede haber sorpresas», advierten. Citan en su favor el conocido ejemplo de Zapatero, que se presentó como un
Tampoco ésta es una posición unánime. Hay quien sostiene, por el contrario, que Aldama podría salir reforzado de un congreso donde, por primera vez en la historia reciente del PSOE, los compromisarios tuvieran que votar entre dos alternativas. Otras voces aún van más lejos: aseguran que el descontento interno con Aldama es creciente y entienden que debería haber dimitido tras su segunda derrota ante Sanz. «Ahora es el momento de buscar un repuesto, porque habría tres años para que se consolidase entre la opinión pública», insisten quienes ven posible que se edifique una alternativa con un candidato más atractivo que Aldama, acompañado de un equipo que pudiera vertebrar una oposición reforzada para superar la hegemonía del PP. «Cada vez hay más gente que quiere un cambio», explican desde la orilla contraria a Aldama, «porque para llegar al Gobierno, es imprescindible que el partido se renueve».
Nadie esconde, sin embargo, la magnitud del desafío. Sobre todo, porque la agrupación más poderosa, la de Logroño, parece haberse decantado ya por Aldama y así lo habría hecho saber a quienes estuvieran interesados en promover una alternativa. La capital supone el 35% de los compromisarios, de modo que sin su apoyo es poco menos que impensable que Aldama pierda su puesto.











