
REAL MADRID 1 - MURCIA 0
El planteamiento inicial del entrenador alemán sufrió un desajuste con la expulsión de Miguel Torres. El lateral se ganó la roja directa por una entrada al tobillo de Aquino y obligó al entrenador alemán a jugársela. En vez de sacar a un defensa para completar la línea de cuatro, apostó por tres defensas. Gago sería el encargado de cubrir ese lateral cuando el Murcia atacase. El alemán tuvo suerte. El equipo de Clemente no se inmutó a pesar de tener enfrente a sólo diez futbolistas. Siguió con su autobús aparcadito, inmóvil ante la invitación de atacar.
Ante esta situación, el Madrid cambió de plan. Al no tener tanta ventaja con las bandas, apostó por el tiro lejano y por los balones en profundidad de Guti. Quería romper los cristales del autobús murciano a base de balonazos. Sin embargo, tampoco funcionaba. Y el Madrid se ofuscó, al igual que Iturralde González, que se tragó un penalti al rubio centrocampista blanco y otro de Pepe a Aquino.
Sneijder, al rescate
La cosas cambiaron cuando Clemente ordenó cambiar el autobús por un mini-bus. Soltó a sus jugadores para que le buscaran las cosquillas al Madrid, que aceptó de buen grado el envite. Los blancos encontraron más huecos y tiraron diagonales para acabar con la zaga 'pimentonera'. Raúl abría todas las vías hacia la portería de Carini con sus desmarques, ya que arrastraba a Cuadrado en todos sus movimientos. Empero, los blancos no veían puerta, hasta que llegó Sneijder.
El holandés había estado apagado. Se había limitado a acompañar a Guti en la dirección, a tirar de lejos y a acompañar en los ataques. En una de estas subidas, recogió un rechace y lo puso en la escuadra. El tanto hizo que Schuster recuperara la línea de cuatro en defensa y que el Murcia se olvidara de sacar algo positivo del campo de La Castellana.
El Bernabéu rompió a aplaudir.





