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RSS | ed. impresa | Regístrate | 8 septiembre 2008

Cultura

CULTURA
Europa
14.04.08 -

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En España, Fatih Akin se dio a conocer gracias a la demoledora y desquiciada
Contra la pared
, un desesperado alegato a favor de la vida. Con idénticas credenciales y a remolque de la desazón que provoca el conflicto del mestizaje cultural, el cineasta berlinés ofrece una estremecedora y, a la vez, emotiva estampa europea con
Al otro lado
, galardonada con el premio al mejor guión en Cannes 2007 y vista en versión original con subtítulos en el último festival Actual.

Merece mi esfuerzo reclamar la atención del espectador y proponerle que deposite su mirada sobre un filme europeo, duro y sensible, que observa con distancia y de modo reflexivo historias fascinantes, de hoy en día, que acontecen, con sus contradicciones, entre occidente y oriente. Un estupendo meollo, expresado en clave de drama y con un estilo cercano, de rabiosa 'verdad', que muestra, con un planteamiento de vidas cruzadas, historias sin adornos que se cuecen entre dos civilizaciones antagónicas llamadas a entenderse.

La clave del filme, de hermoso desarrollo, radica en el choque generacional y en las propuestas que padres e hijos ofrecen en el marco de una Europa cada vez más multicultural. Valores tradicionales como la familia y los lazos sanguíneos aparecen como fuente principal y motor de la acción, a caballo entre Berlín, prototipo de ciudad europea moderna y cosmopolita, y Estambul, de rica cultura y estación de destino de algunos personajes para encontrar el significado de sus vidas.

La muerte y el amor determinan la finalidad de la película, dividida en tres capítulos, con un guión sólido, en el que se hace hincapié, gracias a la rigurosidad de sus imágenes y estupendos diálogos, en la incesante búsqueda de la fraternidad. Generosa visión que todavía alcanza observaciones 'realistas' al no dejar fuera de campo detalles significativos como los evidentes prejuicios de los alemanes hacia lo que no sea suyo como también el aspecto que la sociedad otomana reprime la libertad de las mujeres.

Al otro lado
es una hermosa cinta, moderna, que habla de cosas actuales, que te atrapa la mirada y te deja ver de forma tangible el emocionante material humano con el que teje retazos de la vida de seis personajes que van y vienen, se buscan, se cruzan y que en su ruta de escape aparecen otras figuras que dan sentido a sus huidas. La sexta película como realizador de Fatih Akin le confirma como uno de los directores personales, con bagaje propio y que traslada a la pantalla su mezcolanza (y choque) cultural como cineasta nacido en Berlín de padres turcos. Su máxima: no cerrar los ojos a la realidad.
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