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Vendimias y trabajo enológico junto a koalas y canguros
Rocío Rodríguez está conociendo de primera mano la recogida de la uva en Australia
13.04.08 -

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Vendimias y trabajo enológico junto a koalas y canguros
ESPECTACULAR. Rocío acaricia a un koala en uno de los bellos parques australianos. / L. R.
La oportunidad de enriquecer el currículum, las intenciones de mejorar el inglés, las ganas de vivir una experiencia nueva y sobre todo la posibilidad de aprender mucho llevaron a Rocío Rodríguez, licenciada en Enología por la Universidad de La Rioja, a trabajar durante unas vendimias en Australia.

«Vine a principios de febrero con Luis Sodupe, amigo y compañero de estudios», explica Rocío. Durante la primera semana estuvieron en Adelaida haciendo un poco de turismo. «Vimos la universidad que tiene una bodega y un campo de prácticas envidiables, nos recorrimos un parque nacional dando de comer a canguros y koalas, fuimos a la playa...», reconoce satisfecha.

Poco después los dos jóvenes se trasladaron al sur de Western Australia, a 180 kilómetros de Perth (capital de la región) y a unos 20 kilómetros de Bunbury, un pueblo costero de 30.000 habitantes. «Todo el que vive aquí -apunta- tiene un barco y está loco por la pesca». Otro de los aspectos que se repiten es «el montón de centros comerciales y restaurantes de comida rápida que hay».

En cuanto a su hogar adoptivo, éste poco tiene que ver con el riojano. «Vivo en una granja rodeada de naturaleza, con todo lo que eso conlleva. Tiene su parte buena: los únicos ruidos que se escuchan son los de los cuervos, cocowaras (loros) y demás pájaros; y su parte mala: los animales se ven con derecho a entrar en casa, hemos llegado a tener un lagarto bajo la lavadora, otro bajo el congelador, una rata tras el frigo y varias más correteando por el techo. Los compañeros del trabajo se ríen cuando se lo contamos, así que será normal. Además, hace poco hemos visto un nido de 'red back', arañas muy peligrosas, te pican y en dos horas estás muerto».

El trabajo, que les supone de 10 a 12 horas diarias, lo desarrollan en una bodega de 60 hectáreas en Ferguson Valley. «Cuando podemos bajamos al pueblo a la playa y a disfrutar de las cervezas australianas», cuenta Rocío. El turismo era uno de sus objetivos, pero lo dejarán para cuando acabe la vendimia.

A pesar de la diferencia cultural, tanto Rocío como su compañero Luis se han integrado rápido. «La gente aquí es muy agradable, todo el mundo te ofrece su ayuda e intentan facilitarte las cosas. Son campechanos y amigables, supongo que será también por el clima, aquí hace calor todo el año y eso alegra», reconoce la joven. Culturalmente la mayor diferencia, tal como explica, tiene que ver con la comida: «Intentamos llevar una dieta mediterránea, pero a veces es difícil».

Tras lo experimentado, para Rocío la vida en Australia «es bastante fácil, se echa de menos a la familia, pero se sobrelleva».
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