La mayoría de los que alguna vez se han atrevido a saltar de su hogar coinciden en la dificultad de los inicios. Pero también lo hacen en la importancia de abrir la mente, de aprender otras culturas e idiomas, de convertirse en seres tolerantes, de conocer otros sistemas de trabajo y de descubrir a otras personas... A veces el sitio le elige a uno, otras es uno el que se empecina en llegar hasta esa cumbre deseada. Las siguientes historias muestran distintas vivencias de riojanos en lugares un tanto exóticos donde ejercen trabajos cualificados y absorben parte de la forma de vida que les rodea.
Japón, Australia o la Isla Reunión son algunos de los puntos del planeta en los que hay riojanos desarrollando alguna actividad, que va desde la docencia hasta la enología. El mundo ya no es tan grande como parecía y desde hace unos años quizá lo sea menos.





