
Según informaron mandos de la lucha antiterrorista, el artefacto que debía haber alcanzado a los artificieros estalló poco antes de las 11:00 horas, justo cuando acababa el acto de toma de posesión del presidente Zapatero en el Palacio de la Zarzuela. Los terroristas, que no realizaron llamada previa de aviso, habían colocado el artefacto en una caseta que alberga equipos de transmisión, situada a 500 metros del núcleo urbano. La bomba estaba dentro de una caja metálica y a la altura de la cabeza, para alcanzar a los artificieros en zonas vitales y dificultar de paso que pudiera ser manipulada por un robot.
La deflagración sólo causó escasos daños materiales, ya que únicamente tres de los seis kilos de explosivo (probablemente amonal) llegaron a detonar. El resto se encontraba en mal estado. El error provocó que tampoco la metralla saliera despedida.
Un cazador que se encontraba en los alrededores fue el que dio aviso a las fuerzas de seguridad, después de oír una pequeña detonación y ver que había una nube de polvo y humo en las inmediaciones de las instalaciones, situadas a 50 metros de la carretera y que dan servicio a, entre otras empresas, ETB2, RNE, Bomberos o Autopistas Vasco-Navarras.
Los grupos de desactivación de la Guardia Civil, que procedieron en primer lugar a neutralizar el explosivo restante de la bomba que había estallado, de inmediato descubrieron que en las cercanías había otro artefacto sin metralla y con menos explosivo, el señuelo que los terroristas iban a utilizar para atraer a los Tedax hasta el repetidor.
De hecho, los etarras habían situado junto a la bomba que no estalló dos carteles bien visibles en los que se podría leer la advertencia en castellano «peligro bomba ETA» y un segundo con las palabras en euskera y castellano 'ez ikutu, no tocar' . Los artificieros, tras desactivar esta segunda bomba, confirmaron queestaba temporizada para estallar en primer lugar, a modo de cebo.
El hecho de que hubiera carteles para atraer la atención de los funcionarios hace pensar a los investigadores que los terroristas tenían previsto hacer una llamada de aviso, que por causas desconocidas no llegaron a realizar.
Los servicios de Información de la Guardia Civil apuntan la posibilidad que este ataque sea obra del mismo comando que el pasado 23 de febrero perpetró un atentado con bomba-trampa el repetidor del monte Arnotegi, en las inmediaciones de Bilbao.





