Duro trabajo es ése, tratar de exprimir al máximo una plantilla en la que no sólo faltan los lesionados, sino también algunos que no lo están. Unos porque han llegado al final en un muy bajo estado de forma -como Pepe Novelle- o porque no han podido alcanzar esa forma en todo el año, como Julio Fis. Otros, porque llevan tantos minutos que, en los momentos de la verdad, acaban cometiendo errores en cadena, como Belaustegi, Oneto o Amargant. Y otros porque, en realidad, cuentan poquito, como Mojsovski (encima, ayer, medio enfermo).
Para que, en esas condiciones, un equipo gane hacen falta muchas cosas. Una motivación extra, por ejemplo, como la que se ha visto en el palacio otros días, pero que ya no parece existir para un conjunto que ya ha dicho casi todo lo que tenía que decir este año. También hace falta un buen ambiente: y de eso, ayer, no había apenas.
El partido empezó enrarecido: gran parte de la afición mostró su descontento ante la no renovación de Diego Pérez Marne. Y el leonés, que no estaba en el campo, acabó siendo sin embargo omnipresente.
Mal inicio
Sería por ese ambiente o no, el caso es que el equipo perdió pie de inicio: Torrevieja se fue 1-5, sobre todo porque el Naturhouse empezaba a mostrar lo que iba a ser su cruz al final, los fallos en ataque. Se combinaba bien, las jugadas salían, pero los lanzamientos eran pésimos. El portero visitante, Dimitrije Pejanovic, acabó con un promedio asombroso, porque paró la mitad de lo que le tiraron. Pero, al menos en esta parte del encuentro, hubiera tenido más mérito esquivar los lanzamientos de los riojanos: hasta en dos ocasiones tuvo que ser atendido el serbio por los balonazos que recibió en la cara.
Al equipo le costó reponerse al ambiente y a sus propios errores. Con la grada gritando «Diego, Diego» como castigo a la directiva, la reacción se hizo esperar. Llegó cuando el Torrevieja más se había ido (8-13, minuto 22), porque por fin los riojanos decidieron dejar de martirizar al pobre Pejanovic. Entonces, con el ataque funcionando bien (guiado por un Mojso muy meritorio) los locales engancharon un 7-1 que les llevó por delante al descanso (15-14).
Las buenas sensaciones continuaron en el inicio de la segunda mitad. Hasta el minuto 8, el Naturhouse pudo seguir sacando juego. Pero entonces apareció de nuevo Pejanovic -esta vez sí, con paradas de mucho mérito- y el Torrevieja remontó a base de extremos y con un Gurbindo muy activo.
El Naturhouse estuvo 8 minutos sin anotar -hasta el 16-, y se vio otra vez por debajo (21-23). Hubo reacción, porque Jon Belaustegi supo maquillar un poco con dos golazos un día pésimo en el lanzamiento. De ese modo, el empate a 24 llegó en el minuto 53.
Pero entonces el Naturhouse echó mano al zurrón y se encontró con que ahí no había nada más. Llegaron errores, malos pases, malos tiros, y el encuentro se fue diluyendo con una sensación de agotamiento general. Torrevieja recogió los pedazos, y ganó.












