Explicó que, comparando los datos de esta última campaña con la media del último decenio, se puede constatar que el ejercicio 2007 «fue favorable en superficie forestal afectada que se ha mantenido en niveles bajos». El área forestal media quemada es de 0,75 hectáreas por siniestro, un valor «muy inferior» a las 1,43 hectáreas de los últimos diez años y que constata en el último decenio «la tendencia al descenso progresivo del número de siniestros y superficies quemadas, así como de la superficie media arrasada».












