
En relación a la velocidad a la que circulaba, el conductor declaró al fiscal que iba a «sólo un poco más» de los 90 km/h que era el máximo permitido en aquel tramo de carretera. Cabe recordar que el informe de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes estimaba que la velocidad del Audi oscilaba entre los 140 y 160 km/h.
Ese mismo informe señala también que cuando al conductor se le hizo la prueba de alcoholemia, hora y media más tarde del accidente, la tasa era de 0,15, lo que correspondería a entre 0,23 y 0,27 de tasa real en el momento del impacto. Delgado se refirió a este asunto explicando al fiscal que no había bebido nada antes del siniestro pero que, más tarde, «alguien le acercó un cubata y se lo tomó».
Tomás Delgado y su letrado expresaron además a Calparsoro su malestar por la forma en el que los medios están tratando el tema. El conductor de Santo Domingo -explicó el fiscal- dijo sentirse «crucificado» por la prensa y «como un cabeza de turco».
La madre de Enaitz, tras conocer el contenido de la declaración de Delgado, aseguró que éste había «mentido» y que tenía «esperanzas» de que Juan Calparsoro optara por la reapertura del caso.
A este respecto, el propio fiscal advirtió ayer de que el asunto estaba «difícil» pero no imposible. «Si yo pensara que es imposible reabrir el caso no estaría haciendo estas diligencias. Creo que hay un resquicio legal».
Calparsoro tomará su decisión tras mantener un encuentro la próxima semana con el fiscal delegado de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, aunque la última palabra corresponderá a la juez de Haro.











