La Sección Primera del Constitucional, encabezada por la presidenta María Emilia Casas, decidió rechazar por unanimidad el recurso de amparo que ASB interpuso contra la prohibición del Supremo. Los magistrados ni siquiera admitieron a trámite la demanda «por no apreciar en el recurso la especial trascendencia constitucional» a que obliga la ley para que el tribunal pueda entrar a discutirlo.
El denegación del amparo agota los recursos y a los afectados sólo les queda la impugnación de la resolución del alto tribunal ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.
El Supremo dio por buenos en su sentencia todos los argumentos de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado contra le inscripción de ASB y ratificó la medida cautelar tomada dos meses antes por el Ministerio del Interior, que ya había congelado la entrada de la formación independentista en el registro de partidos ante la sospecha de sus vínculos con la ilegalizada Batasuna.
El alto tribunal señaló que en el proceso se acumularon pruebas «de gran relevancia» para demostrar que ASB no era más que una copia de Batasuna, con idéntica «estructura y aspectos funcionales», un sucedáneo con el que pretendían dar continuidad a la formación ilegal. Aceptó el argumento de las acusaciones, que defendían que no era más que el «plan A» de ETA para concurrir a las elecciones municipales.
El Supremo, además de insistir en que la nueva formación no rechazaba el terrorismo de ETA, marcó tres evidencias principales que demostraban que era Batasuna disfrazada.
Las tres evidencias
La primera es que las tres promotoras de ASB , Marije Fullaondo, Joana Regueiro y Tomasa Alejandro, «pertenecen de manera pública y notoria a Batasuna y no consta gesto alguno que pudiera valorarse como signo de alejamiento de su pertenencia a Batasuna».
El Supremo recordó que hubo un «evidente respaldo» de la coalición ilegalizada a ASB a través de ruedas de prensa y actos públicos, y destacó la coincidencia de emblemas entre el nuevo partido y los que mostró Batasuna en su mitin, unos meses antes, en el Bilbao Exhibition Centre.
Para el tribunal también constituyeron pruebas de la continuidad fraudulenta el hecho de que ASB incluyera en su denominación la palabra Batasuna y que el partido tuviera una estructura interna muy parecida a la coalición ilegalizada y que el órgano directivo de ambas formaciones fuese una «Mesa Nacional».





