
- ¿Es la nanotecnología algo lejano para las pymes riojanas?
- La nanotecnología está creciendo ahora, en fase de investigación. Pero también hay multitud de productos de primera generación que ya están en el mercado, tratamientos superficiales, maderas que no se queman, calzados con poco peso, ropa que no se mancha... Aplicaciones sencillas que se pueden poner en marcha rápidamente. Países como China, en el que algunos de sus sectores pueden ser competencia directa para los productores riojanos, ya están vendiendo productos de nanotecnología. Ésta se puede aplicar en empresas relativamente pequeñas y por eso el Gobierno de La Rioja va a apostar por incentivar su uso en los procesos productivos.
- ¿Se requiere gran inversión?
- En una primera fase, los procesos son relativamente sencillos. No hay que emprender grandes inversiones, quizá lo que hace falta en una comunidad rica como La Rioja es el talento, gente que conozca la nanotecnología y que se le ocurra cómo aplicarlo en los zapatos, en los muebles, en la detección de componentes del vino... Hace más falta el talento que la capacidad financiera, que La Rioja la tiene.
- ¿Qué papel debe jugar la UR?
- Es un actor fundamental. Hay excelentes profesionales en la Universidad de La Rioja y también grupos que trabajan en nanotecnología y que tienen patentes. También hay una empresa de nanotecnología y creo que es el momento para darle un empujón y así estar en la cresta de la ola.
- ¿Todavía hace falta convencer al empresario?
- Correcto. Pero más le vale a los empresarios enterarse pronto porque ya hay gente que está aplicando la nanotecnología y esto le va a dar una ventaja competitiva. Y no se puede quedar atrás, debe ponerse las pilas. La empresa riojana ha apostado por diferenciarse en marketing, en marca o en diseño, pero le falta la pata de la innovación. Y la nanotecnología le puede dar ese plus que de otra manera no conseguirá.











