
Hasta el momento se trata del 'exoplaneta' más pequeño y eso lo convierte en noticia porque, de los cerca de 300 mundos extrasolares conocidos, apenas un puñado son de baja masa, 'super-Tierras' de entre una y diez veces la terrestre. La mayoría son gigantes gaseosos como Júpiter (317 veces el tamaño del 'planeta azul') donde la vida tal y como la conocemos es imposible. Por eso la ciencia busca planetas pequeños, de masa sólida y rocosa como la Tierra, porque son dos condiciones indispensables para empezar a hablar de biología.
El hallazgo, publicado en la revista
Ese primer planeta, llamémosle 'A', de naturaleza gaseosa y masa 22 veces la terrestre, fue descubierto en 2004 por un equipo estadounidense que no sospechó la existencia de un vecino rocoso porque nada lo indicaba. Pero en 2007 expertos suizos observaron perturbaciones nuevas en la órbita elíptica de 'A' que sólo podían deberse a la presencia cercana de otro exoplaneta, ahora identificado por los españoles. Los exoplanetas suelen atisbarse por su 'firma', el ensombrecimiento momentáneo que provocan en el campo de luz de su estrella nodriza.





