
Mañana soleada que a medida que iba acercándose el mediodía -hora prevista de la llegada- se fue encapotando, incluso llegó a escaparse alguna gota. El itinerario previsto sufrió un cambio motivado por el fuerte viento y la amenaza de lluvia. En lugar de llegar en helicóptero, lo hizo en coche, llegando a San Millán de la Cogolla antes del horario previsto.
Un avión de la Fuerza Aérea Española trasladó a la Princesa desde Madrid hasta el aeropuerto de Agoncillo. A continuación tomó un helicóptero que la trasladó a un helipuerto acondicionado en las proximidades de San Millán, donde fue recibida por el presidente de La Rioja. Seguidamente, en un coche 'Mercedes' se desplazó al monasterio de Yuso, donde era esperada por numerosos vecinos. Doña Letizia accedió al monasterio cinco minutos antes de las doce del mediodía y allí fue recibida por su prior, José Ángel Nieto. La llegada de Doña Letizia a San Millán se realizó en medio de unas discretas medidas de seguridad, en las que además de los efectivos de la X Zona de la Guardia Civil de La Rioja, se sumaron miembros del Grupo Especial de Seguridad que integraban una treintena de agentes llegados desde Zaragoza.
El acto del seminario, que se desarrolló en el Salón de la Hispanidad, fue seguido por unos sesenta periodistas a través de un monitor en otra de las dependencias.
Para la visita se habían acreditado más de medio centenar de medios, de los que quince habían llegado desde Madrid. A los invitados se les sirvió un menú en el refectorio.
Se sirvieron cuatro tapas elaboradas por la Hostería San Millán -tartar de salmón, queso manchego a la plancha con confitura de tomate, milhojas de foie, queso de cabra y manzana, y jamón ibérico- regadas con un crianza 'Viña Grajera' del 2004. Según algunos testigos, la Princesa degustó una Coca-Cola mientras departía con los asistentes.





