La Princesa va creando tendencia con su estilismo y en todas sus apariciones públicas su vestimenta es analizada hasta el más mínimo detalle. Y ayer, cómo no, no podía ser distinto.
Doña Letizia se decidió en su cuarta visita a La Rioja (la segunda al Monasterio de Yuso) por un traje sencillo pero muy bonito que realzaba su estilizada figura.
La chaqueta, blanca, entallada como un guante al busto, con cremallera en lugar de botonadura, cuello camisero, manga recta hasta la muñeca y rematada a la cadera con efecto 'godet', lo que aportaba un acertado volumen a su figura. La falda, sobre la rodilla, con fondo blanco y estampado floral negro (las flores están de moda esta temporada).
Los zapatos 'peep-toes' (salón abiertos por la puntera), negros, ligeramente acharolados y con unos tacones de vértigo (como suele ser habitual en ella), que desafiaron el suelo empedrado del cenobio. No parecía que llevase medias, pero si fue así, el tejido no podía ser más soberbio por su absoluta naturalidad.
La Princesa acompañó su atuendo con unos pendientes largos terminados en una perla, que apenas pudo lucir dado que optó por peinarse con una melena muy pegada a la cara. No llevó ningún collar o broche y en las manos lucía sendas sortijas y alguna pulsera.
El conjunto se completaba con un bolso pequeño estilo 'baguette', con correa corta y de color negro.





