
El presidente Sanz le explicó a la Princesa que eran los niños de la escuela del pueblo y ella se mostró más cariñosa, pero en la distancia.
Mientras, en el aparcamiento del monasterio de Yuso dos centenares de personas debatían sobre dónde habría aterrizado el helicóptero, ya que no ha sido en el aparcamiento y algunos se han quedado sin saludarla a la llegada.
Dos horas después, y tras un café y almuerzo en el cuerpo, la gente recuperó su posición en las vallas y esta vez sí, tras un grito de una vecina de Nájera -«Letizia danos la mano»- venida con un autobús de fans incondicionales pertenecientes a Afammer, la Princesa se acercó a las vallas y saludó a todos.
La impresión, al final, quedó clara y la resumió una vecina: «Es muy guapa y qué tipo tiene; mejor que en la televisión».





