
El impuesto de circulación es la cuota anual que abonan los dueños de los coches en cada municipio. La cantidad, que fijan los ayuntamientos arbitrariamente dentro de unos márgenes, queda determinada por los caballos fiscales de los vehículos, que se calculan tras una complicada operación matemática en función de parámetros como el diámetro del cilindro, la cantidad de cilindros y el recorrido del pistón. En general, cuanta más potencia desarrolla el vehículo, más caballos fiscales posee y por tanto, más paga su propietario. Además de los turismos, pagan impuestos de circulación los ciclomotores, las motocicletas, los camiones, los tractores, los remolques y los autobuses.
Los municipios con los impuestos de circulación más bajos son Haro y Torrecilla en Cameros, con tasas muy inferiores a las del resto de las grandes poblaciones. Tras ellos se encuentran Villamediana, Lardero, Santo Domingo y Nájera. Finalmente, Logroño, Calahorra, Arnedo y Alfaro cuentan con las tarifas más altas de la región.
La variación entre el impuesto de circulación de Logroño y el de poblaciones limítrofes como Lardero y Villamediana puede propiciar que conductores de la capital decidan inscribir sus vehículos en estos municipios. Respecto a Logroño, el propietario de un coche de gama media-alta pagará 24 euros menos en Villamediana y 20 euros menos en Lardero. Las diferencias se amplían conforme aumenta el tamaño del automóvil. Los dueños de un Audi o un Mercedes pagan 143,28 euros en la capital, mientras que en Villamediana y Lardero deberían abonar 113,80 y 118,28 euros, respectivamente. En el caso de los vehículos deportivos, como los Ferraris o los Porsches, un logroñés paga al consistorio 179,08 euros. En cambio, el Ayuntamiento de Villamediana cobra 142,24 y el de Lardero, 147,84.
¿Puede un ciudadano inscribir su coche en un ayuntamiento con tasas bajas? Resulta difícil, ya que los consistorios giran el impuesto de circulación al domicilio que figura en el permiso de conducir de la persona que ha dado de alta el vehículo. Por tanto, el conductor interesado debería empadronarse en el 'paraíso fiscal' y después, cambiar la dirección de su permiso de conducir.
El impuesto de circulación representa una parte significativa de los recursos de un municipio. El concejal de Economía, Vicente Urquía, explica que esta tasa supone el 15% de los impuestos directos de Logroño y el 3,55% del conjunto de ingresos municipales. En el 2008, el presupuesto de la capital ha previsto recaudar a través de este concepto 6.750.000 euros. De ellos, 5.552.474,89 euros se deberán a los turismos y 141.243,22, a los ciclomotores y motocicletas. El resto serán los vehículos pesados.
En Logroño, el impuesto de matriculación se cobra durante el primer trimestre del año. «El uso del coche supone que el Ayuntamiento deba invertir en policía local, semáforos, calles... La tasa intenta compensar este gasto», resalta Vicente Urquía.











