Otra señal del aparente cambio de ciclo llega desde el lado de las constituciones de nuevas empresas, que en su caso descendieron más del 23% entre enero y marzo pasados (quedaron en 33.785 inscripciones, 10.000 menos que hace un año) después de varios ejercicios consecutivos de incrementos más o menos considerables. Según un informe del grupo CESCE, líder en el suministro de información comercial y financiera (con un censo de casi cinco millones de sociedades), en ese mismo período se disolvieron 7.997 compañías, el 46,4% más, mientras que los procesos de fusión apenas variaron (731, el 4,2% más).
Como era de esperar, y ya habían prevenido todos los expertos, inmobiliarias y constructoras protagonizan ahora más de un tercio de las insolvencias (en concreto, entre el 34% y el 38%, lo que supone más de 120 en el primer trimestre), mientras que doce meses atrás representaban apenas una cuarta parte. Sendos informes elaborados por las firmas Euler Hermes y Crédito y Caución, con base en la información concursal que aparece en el BOE, señalan que en el primer trimestre se presentaron entre 397 y 406 procedimientos de este tipo (que se efectúan cuando no se puede afrontar el pago de las deudas pendientes y, a efectos legales, sustituyen a las antiguas suspensiones de pagos y procesos de quiebra), de los cuales medio centenar (el doble que en trimestre anteriores) correspondieron a particulares.
Mayor tamaño
Como novedad, entre enero y marzo se produjo un aumento sensible en las insolvencias dentro de las empresas de tamaño medio y grande, un cambio de estrategia que se esperaba dadas las ventajas que, según los asesores jurídicos, presenta la progresiva maduración de la Ley Concursal tres años después de su entrada en vigor. Así, si hace un año sólo el 5% de las insolvencias correspondían a empresas con una facturación anual superior a los 10 millones de euros, ahora llegan al 28%. Entre los últimos casos conocidos se encuentran los de la constructora SEOP y el grupo inmobiliario Cosmani, que suman más de 700 millones de pasivo.
Como alivio a este mal panorama, los expertos apuntan que el incremento de los procesos concursales no se ha trasladado de forma significativa a otros sectores como, por ejemplo, el textil, que parece aproximarse «al final de la fase más dura de sus procesos de saneamiento». En el primer trimestre sumó el 3% de esos procedimientos, frente al 11% de los servicios, el 8% de la alimentación y la distribución comercial, el 3,2% de los bienes de equipo, el 2,5% de la industria minero-metalúrgica, y el 1,7% de la automoción.





