Los hogares y las instituciones financieras sin ánimo de lucro redujeron el pasado año su tasa de ahorro en dos décimas respecto al 2006 hasta situarla en el 10,3% de su renta disponible, la más baja desde el 2000 y lejos del 12% registrado en el 2003. La razón, el menor aumento de la renta bruta disponible (5,8%) frente a un mayor repunte del gasto en consumo final, que avanzó el 6%.
El ahorro generado por los hogares se elevó a 68.908 millones de euros. Montante que, unido a los 4.415 millones correspondientes al saldo de transferencias de capital percibidas, no pudo compensar el intenso flujo de inversión de las familias, estimado por el INE en 102.591 millones, un 6,7% más que en el 2006.





