
Un día, según el programa, de transición y de complemento. Pero, como decía Juan Mari Arzak, ayer por la mañana, con una copa de vino en la mano, «si por mi fuera, lo haríamos todos los años en La Rioja».
No fue. No era. Ni tampoco tenía que ser así. Pero dice todo del evento, de la organización, de los hechos, de la trascendencia de una asamblea de profesionales de la cocina que se ha celebrado en este inicio de la semana en nuestra región. Arzak tiene todas las vinculaciones emotivas para hablar del vino y de La Rioja y sentirse en casa. Pedro Subijana, otra de las grandes estrellas gastronómicas que han visitado La Rioja, lo mismo: «¿Qué voy a decir yo, si Francis ha estado con nosotros, si es casi de la familia?».
Pero no era la cuestión. La asamblea de Euro-Toques finalizó ayer con recorridos turísticos. Primero, en la ciudad del vino de Marqués de Riscal, en la localidad de Elciego, lugar que asesora el cocinero riojano de Ezcaray. Fotos a miles, espectáculo, gastronomía, vino, aperitivo y pata negra, como corresponde al lugar.
Y, después, todos, en tropel, con la sorpresa de algo que nunca jamás se habían imaginado. Visita al Museo de Vivanco, en Briones, y admiraciones de reconocimiento por lo que nunca jamás, como reconocieron muchos, podían haberse imaginado.
Francis Paniego estaba ayer satisfecho. Cumplir como riojanos con los que vienen de fuera y saber que Euro-Toques será un antes y un después de La Rioja, es posible que no tenga precio. Paniego estaba pletórico.












