
- Después de conocerse estos dos fallecimientos en León, ¿qué pueden hacer los ciudadanos?
- Desgraciadamente, el problema ya se tuvo hace unos años. Ahora sólo queda esperar el desarrollo de la enfermedad, aunque creo que la situación no va a tener nada que ver con lo que ocurrió en Francia o en Inglaterra. Por ejemplo, en este país la enfermedad se detectó antes y también se tomaron medidas antes que en España, por lo que los casos van desapareciendo. Mientras, Francia mantiene una evolución actual parecida a la española.
- ¿Es actualmente seguro el consumo de productos ganaderos, especialmente los vacunos?
- En este momento resulta totalmente seguro. Desde enero del 2001 se realizan una serie de pruebas analíticas a todos los vacunos que superan los 24 meses de edad y, por otra parte, también se retiran algunas partes de la cadena alimenticia, como el tejido nervioso, el encéfalo, etc., y se prohibió la alimentación con harinas cárnicas de los animales. Son medidas más que suficientes. Pero, en el 2001, Juan José Badiola [entonces director del Laboratorio de referencia de encefalopatías espongiformes transmisibles] ya dijo que, si aparecían casos en humanos, ocurrirían a partir del 2008, porque la enfermedad tarda un determinado tiempo en desarrollarse.
- ¿Es una enfermedad tan lenta?
- No es de las más lentas, dentro de las encefalopatías, y puede desarrollarse en meses, en menos de un año, aunque también puede prolongarse en el tiempo hasta que acaba con el fallecimiento.
- ¿Existe algún remedio o vacuna?
- No existe un tratamiento. La variante humana de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob posee un cuadro clínico reconocible, que lleva a sospechas, pero no existe un tratamiento.











