DATOS RIOJANOS
Igor Fonseca, director general de la Consejería de Agricultura, asegura que las medidas actuales «garantizan la calidad de los productos cárnicos», al igual que en los últimos ocho años. De la misma opinión es el riojano Francisco García Marín, decano de Veterinaria en León, quien asegura que estas muertes provienen del «desarrollo de la enfermedad».
Las víctimas son una mujer de 40 años de edad, que falleció el 28 de diciembre del 2007, y un hombre, de 51 años, fallecido el 7 de febrero. Según informó la Junta de Castilla y León, ambas personas incubaron la enfermedad desde el año 2001, esto es, mucho antes de que se establecieran los controles exigidos por la Unión Europea para garantizar que no llegaba a la cadena alimentaria humana ninguna carne con posibilidades de estar infectada por la enfermedad.
Ayer, el director general de Salud Pública de la Junta de Castilla y León, José Javier Castrodeza Sanz, precisó que las víctimas ingirieron carne contaminada incluso antes del año 2000, año en el que la transmisión humana de esta epizootia se hizo patente en Europa. «Podemos pensar que estas personas contrajeron la enfermedad hace ocho o diez años», recalcó, informa la agencia Colpisa. El Registro Nacional de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles Humanas del Instituto de Salud Carlos III, cerrado el pasado día 3, recoge ya estas dos nuevas muertes. Precisa, además, que las encuestas epidemiológicas «no revelaron antecedentes de estancia en el Reino Unido» de los fallecidos, en contra de algunas informaciones difundidas, ni tampoco «recepción de sangre o derivados sanguíneos, ni otros factores de riesgo» sugeridos para la llamada nueva variante de la enfermedad de Creutzfeld-Jakob. La víctima de 51 años consumía con frecuencia sesos de ternera, según fuentes de la Administración, y falleció en el complejo hospitalario de León. La mujer murió en el Hospital de Salamanca. Sin embargo, como el periodo de incubación de la enfermedad dura varios años los responsables sanitarios no descartan que puedan registrarse más víctimas en el país. «¿Estamos exentos de tener algún otro caso en Castilla y León, en Galicia, en España?», se preguntó José Javier Castrodeza Sanz, para contestar él mismo. «No», admitió.
La consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente, destacó que desde hace ocho años no se han registrado nuevos episodios porque están funcionando los controles para eliminar los materiales de riesgo y sacrificar las reses de las granjas donde los análisis resaltan positivos. «El consumidor debe estar absolutamente tranquilo», subrayó Clemente. En Este mensaje de tranquilidad insistió Juan José Badiola, catedrático de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y experto del Centro Nacional de Referencia de Encefalopatías Espongiformes Transmisibles. A su juicio, las dos nuevas muertes son «una expresión de lo que pasó años atrás».






