
LA EXPOSICIÓN
Desde el vestido de Dominica de la Riva Navarrete, que se casó en 1863, negro, con bordados y mantillo, hasta los más recientes, de los años noventa, blancos y escotados, 26 conjuntos reflejan los distintos estilos nupciales, así como las épocas históricas y costumbres sociales a las que corresponden. «La moda no ha sido ajena a los cambios políticos, económicos y sociales», señala Romero.
La exposición introduce el tema a través de un capítulo dedicado al noviazgo a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando se seguían unos ritos y costumbres hoy ya desaparecidos. Fotografías, documentos y diversos objetos ilustran después el apartado 'Con dote y ajuar'. «La dote -recuerda Romero- era el patrimonio que aportaba la mujer al nuevo hogar. Se otorgaba al marido, que era quien lo administraba. En ocasiones, ante la falta de dote, algunas mujeres se veían forzadas a la soltería. De ahí la creación de fundaciones para dotar doncellas pobres. En La Rioja la más significativa fue la de Santurde».
Los vestidos y complementos son el hilo conductor de los restantes capítulos: 'Sí, quiero', 'Del negro al blanco' y 'Tiempos de futuro', en los que se da repaso a cuestiones diversas como los matrimonios por conveniencia, el reflejo del nivel social en el traje y la boda, la boda gitana, el matrimonio por amor o los cambios jurídicos Todo desde el punto de vista de la mujer, que durante tanto tiempo fue moneda de cambio, y sólo a partir de 1981 pudo casarse legalmente en condiciones de igualdad con el hombre. La exposición es, por tanto, también un relato sobre su evolución.





















