Qué más quisiéramos todos que surgiera un contemporáneo luminoso, abnegado y clarividente que acertase a llevarnos por los risueños senderos del bienestar. Solo o en compañía de otros. Nos daría lo mismo. Incluso no le pondríamos pegas al hecho de que sus socios fueran del partido rival. Ya sabemos que la política hace extraños compañeros de cama, aunque Groucho Marx disintió de esta opinión y se muriera convencido de que lo que verdaderamente hace extraños compañeros de cama es el matrimonio.Todo estará listo en el Congreso para el debate de hoy al mediodía, cuando José Bono, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, ya que sabe dar puntadas sin hilo, declare abierta la sesión de investidura. Que Dios reparta la suerte, si es que se mete en política.





