Del Valle tendría que haber ingresado en prisión en la primavera del 2006 para cumplir una condena de más de tres años de cárcel por abusar de su propia hija, pero, según el informe de la Inspección, el escaso control que ejercía el juez sobre el trabajo de sus subordinados en el Juzgado Penal 1 de Sevilla y los errores cometidos por la secretaria y alguno de los funcionarios permitieron que el delincuente sexual siguiese en libertad en el momento del crimen.
Las críticas del CGPJ no sólo se refieren a los errores que se han detectado en el trabajo de algunos funcionarios del Juzgado Penal 1, sino también al papel de los acusadores (Fiscalía y Junta de Andalucía) en esta causa. Los vocales entienden que, pese a los más de dos años de dilaciones para ejecutar la sentencia, «no denunciaron demoras o irregularidades en la tramitación de la ejecutoria, ni recurrieron las resoluciones». La Inspección llegó a la conclusión de que la demora de dos años, dos meses y nueve días en ejecutar la sentencia firme por abusos sexuales contra Del Valle fue debida a «trámites dilatorios, errores y omisiones» cometidos por los funcionarios y la secretaria judicial, que fueron posibles gracias a «la pasividad», la «dejación de funciones» y la «ausencia de control» por parte del magistrado Tirado sobre la actividad de los funcionarios.
Sin control
La investigación es clara. Concluye que el juez incumplía «de forma habitual» sus obligaciones de asegurar la ejecución de las sentencias, «ya que no existía ninguna actividad de supervisión y control» sobre el trabajo de sus subordinados.
El expediente contra Tirado, cuya instrucción durará entre dos y cuatro meses, puede acarrear al juez sanciones que van desde el traslado forzoso y la suspensión -por un máximo de tres años- a la expulsión de la carrera judicial si el pleno considera que la falta es muy grave.





