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RSS | ed. impresa | Regístrate | 8 septiembre 2008

Sociedad

SOCIEDAD
Historia embotellada
Saint Emilion y Pomerol, las apelaciones de La Dordoña, acogen chateaux como Ausone, Cheval Blanc o Petrus
06.04.08 -

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La segunda jornada comienza en Cheval Blanc, en Saint Emilion, una nueva denominación que cambia el Garona por La Dordoña y que circunda el pueblo que da nombre a la apelación de origen. Saint Emilion es piedra, historia, un pequeño y precioso pueblo amurallado Patrimonio de la Humanidad rodeado de viñedos. En Saint Emilion, la clasificación de los chateaux es distinta al Medoc: Ausone, un extraordinario castillo en lo alto de la montaña cuyas viñas descienden en ladera, y Cheval Blanc son los dos únicos
premier gran cru classé, classé A
(el resto son
premier gran cru classé
o
premier gran cru
).

Tras nuevas visitas a varios chateaux para degustaciones conjuntas, el coche nos lleva a La Madeleine, también en Sant Emilion, donde espera Jean Claude Berrouet, mítico enólogo de Petrus. Berruet ayudó desde Pomerol, la única denominación sin clasificación de chateaux -Saint Emilion no la tuvo hasta 1955, ya que eran consideradas las zonas de cultivadores plebeyos- a convertir a Petrus en la referencia mundial. Propiedad de la familia Moueix, Petrus es una finca de 11,5 hectáreas con gran predominio de merlot, por encima de lo común, que no llama la atención por su construcción, como si lo hace La Madeleine otro de los chateaux de Moieux en Saint Emilion, donde nos recibe Berrouet.

Tradicional

El enólogo bromea con las
Primeurs
: «Es imposible catar más de veinte vinos en un día». Berrouet enseña la vinificación de La Madeleine, con depósitos en hormigón -«mejores que el acero inoxidable», afirma-, y nos lleva a un calado romano. Se confiesa apasionado de la historia de Saint Emilion y de la elaboración tradicional de vinos: sólo un 20% de barrica nueva, contrario a la microoxigenación, incluso a las malolácticas en barrica, asegura que siguen clarificando los vinos con clara de huevo. «Un vino debe ser uvas y nada más», sentencia. Tras La Madeleine 2006, el paso por Viex Chateu Certan evidencia que Petrus no es la única bodega de grandiosos vinos en Pomerol.

El fin de fiesta nos lleva al sur de Burdeos, a Talence (Pessac-Graves), y a Haut-Brion, uno de los cuatro
Premier Gran Cru Classé
desde 1855 , pese a estar fuera del Medoc. Hoy es una isla de legendarios viñedos en un entorno que ha perdido la magia que siguen conservando el resto de grandes denominaciones bordelesas. Las carreteras rodean la finca, pero sus vinos no han perdido ni un ápice de prestigio. Pascal Baratie dirige la cata y reconoce la «dureza» de la añada, fresca y lluviosa, que dará vinos más ligeros. «El merlot tuvo un parón de maduración», recuerda, por lo que los tintos de Haut-Brion invierten el reparto habitual: del 60% de merlot se baja a un 40%, que gana en la misma proporción el cabernet sauvignon. «Desde 1997 no habíamos necesitado azúcar (la chaptalización es tradicional en Francia) y éste año lo hemos tenido que hacer con el cabernet», explica Baratie.

La cata concluye con los blancos de semillon y sauvignon blanc de Haut-Brion, un cierre de oro a una
Primeurs
que evidencia que el planeta vinícola sigue girando en torno a Burdeos y que Rioja, pese a los grandes vinos que realmente se están haciendo, sigue a años luz en entorno, paisaje, cultura, historia y magia.
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