
El 1 de octubre arrancó el año hidrológico y seis meses después se confirma lo peor, un cuarto año de sequía , con precipitaciones un 40 por ciento inferiores a las normales. Debería llover mucho esta primavera para arreglarlo, y no parece. Jaime Palop, director general del Agua del Ministerio de Medio Ambiente, habla de la «peor sequía desde 1912».
En este sombrío escenario, con el ruido de fondo de 'guerras del agua' pasadas y presentes, el Gobierno destaca que a ningún español le ha faltado el agua del grifo. «El consumo humano ha estado siempre garantizado incluso en las peores condiciones», decía esta semana Cristina Narbona. «Los barceloneses tendrán agua para beber como la han tenido los murcianos, castellano-manchegos y andaluces», prometía el Mª Teresa Fernández de la Vega.





