
DATOS DE INTERÉS
Centro de día.
Durante el 2007, Proyecto Hombre La Rioja atendió a 180 drogodependientes: 57 han recibido tratamiento en su comunidad terapéutica, un centro en el que conviven, recuperan los hábitos del día a día y vuelven a integrarse en la sociedad; 50 han participado en el programa de tratamiento ambulatorio; 39 han sido tratados en el centro penitenciario; y 34 han formado parte de los programas de inserción.
Además, unas 1.400 personas acudieron a pedir información a Proyecto Hombre La Rioja y 300 de ellas se convirtieron en usuarios de los programas sociofamiliares. Los destinatarios de esta actividad son las parejas, los consumidores, los amigos, los profesores y los estudiantes, gente que en un momento de sus vidas puede tener a alguien involucrado en el mundo de la droga. Pedro Gil relata los casos en los que no es ni siquiera necesario que el adicto participe directamente en un tratamiento. «Por ejemplo, en familias con un hijo de entre 16 y 22 años, resulta casi más útil que sean los padres quienes vengan y reciban información», relata.
La Comunidad Terapéutica de Proyecto Hombre representa la joya de la corona de la entidad. Se trata de una residencia con capacidad para 25 plazas donde se desarrollan los programas residenciales. «La Comunidad Terapéutica es una 'microsociedad' con normas y leyes propias, con roles y sectores de trabajo particulares, que se convierte en una escuela de comportamiento y en un laboratorio de emociones», asevera el responsable regional.
El 'factor humano' de Proyecto Hombre forma otro de los pilares básicos de la entidad. En la actualidad, cuentan en La Rioja con doce profesionales y 50 voluntarios, que se acercan a los usuarios para compartir sus preocupaciones y sus deseos: charlan con ellos, les escuchan, les acompañan a tomar un café o los llevan al cine para que así descubran que el mundo ni empieza ni se acaba en la droga.





