
También se han cerrado las puertas sin producirse algo que suele ser habitual en este tipo de negocios, donde quedan en el clavo apuntes de clientes que dejan cuentas pendientes. Valvanera ha sido categórica al reconocer que ni una sola cuenta ha quedado pendiente. Es consecuencia de que tenían una excelente clientela.
Nuevo bar
El local va a sufrir un cambio total de proyección, pues ha sido adquirido por Diego, el dueño de la conocida y antigua La Taberna de Laurel en la popular calle de nuestra ciudad, miembro de la numerosa saga de profesionales de la hostelería logroñesa, popularizado por sus patatas bravas. Lo ha adquirido para convertirlo en un nuevo bar que incrementará los atractivos que para el ocio y la hostelería se están ganando la ya popular calle San Juan y sus aledaños.
Ciertamente, de aquella calle de los años cincuenta a la actual hay un abismo. Entonces sí que había establecimientos vinculados a la hostelería, algunos dos cuales todavía subsisten, como La Esquina, el Torres, donde Tete obsequia a los clientes con unas estupendas aceitunas, el Noche y Día del inefable Faustino transformado en el Chuchi, el restaurante Regio, que ahora es el bar García, con sus jamones, cecinas y embutidos, la tienda de Faustino con excelentes verduras, la carnicería de la Cecilia, que es ahora la pizzería Da Marcos, el bar de los hermanos Dionisio y Lucio, convertido en el bar San Juan con sus pinchos 'Made in Donosti', la frutería María transformada en el bar La Cueva, el bar El Tercio, la fonda La Ventosina. También, considerándolos locales del sector, estaba el almacén de frutas Los Maños, la pescadería de Paulina y la de Luci Soldevilla.
Pero en los últimos tiempos se han ido incorporando nuevos establecimientos que han convertido la calle y sus aledaños en un atractivo centro para comer, gustar tapas y beber buenos vinos. Ahí está el bar A Tu Gusto, el Cocker, el Viníssimo, ocupando lo que fue la fontanería de Enrique Ruiz, el restaurante Tastavín, en la casita que fue taller de pintura de Jesús Segura, el Ténessi, antiguo almacén donde guardaba los vinos Gabino Lasanta, el bar Qué Pasada, con sus bocadillos de jamón, el Samaray con su variada gama de banderillas con huevos de codorniz, la cervecería Baden con su variado marisco, el In Vino Veritas y muy pronto una nueva versión de Los Rotos del promotor del Pato Borracho. Y en los aledaños, en la Travesía de San Juan, La Campana, Rincón de Picúas, La Tortilla de Mere, La Travesía con su extraordinaria tortilla de patata y Gambrinus. Sin olvidarnos del bar Alejandro de la calle Carmen, muy integrado al chiquiteo de la zona.











