Esta razón es la que ha impulsado a muchos jóvenes, como Lucía, a acercarse a una autoescuela, rellenar los impresos y esperar la resolución de la caja para empezar sus clases de conducción.
«Como estudiante, no me podía permitir pagar todo el carné de conducir de golpe, así que pedí el crédito, que está muy bien porque no tiene ningún interés y me va a salir a 50 euros al mes», indica Lucía. «Además, ahora tengo tiempo para estudiar e ir a clase, así que puedo aprovechar el tiempo», añade. Su objetivo es conseguir el preciado 'papel rosa'. «Creo que el carné se necesita para todo y te da más capacidad para moverte donde quieras. Además, yo estudié en Zaragoza y también me apetece poder ir allí con más libertad y sin depender de autobuses o de nadie», alega.
Otros jóvenes que ya se han insertado en el mercado laboral se decantan por la iniciativa del Gobierno regional para poder compensar su escaso salario. «Trabajo en unos cines y vivo de alquiler, así que no podía hacer frente al pago del carné de una tacada», argumenta Jorge, de 26 años.
«Yo he pedido pagarlo en tres años, aunque mi intención es poder ir quitandome el crédito poco a poco, cuando disponga de dinero, y no esperar hasta que se acabe el plazo», añade. «En cuanto escuché qué tipo de crédito era, me animé para pedirlo», prosigue.
Israel también es otro 'currela' que va a beneficiarse de esta ayuda del Ejecutivo riojano. «Tengo un trabajo, pero con coche y carné propio siempre puede salir algún otro empelo mejor, así que fui a las cajas a informarme y en febrero entregué los papeles, aunque al principio me pusieron unas pegas que ya se han solucionado», dice Israel.
«He pedido 1.500 euros para dar veinte clases prácticas, además de las teóricas, y estoy empezando que me contesten para empezar con la autoescuela lo más rápido posible», prosigue. «Creo que está muy bien para poder empezar este tipo de ayudas, aunque podían dar también otras para alquiler u otras cosas», concluye este joven logroñés.











