El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, fue más allá al subrayar que los países que quieran imitar a Alemania «están totalmente equivocados» y exigió a todos los Gobiernos de la zona euro «sin excepción» que contengan el avance de los costes laborales.
Trichet incidió en que la estabilidad de precios es esencial para preservar el crecimiento económico y la creación de empleo y aseguró que beneficia sobre todo a los más desfavorecidos, aquellos «que no pueden defenderse solos».
Juncker hizo hincapié en que la inflación perjudica especialmente a los pobres -«no a los multimillonarios ni a los mandatarios como nosotros», recalcó-, por lo que la lucha por la estabilidad de precios es una «lucha social».
Tanto Juncker como Trichet trataron, con estos argumentos, de responder a las demandas de los sindicatos, que hoy han convocado una manifestación a nivel europeo en Ljubljana para exigir aumentos que compensen la aceleración de los precios.





