«Para él es un juguete», le excusó el capitán de policía Michael Hill. «Estamos hablando de un niño de primero, tiene 7 años. No sabe las repercusiones de algo así».
A los padres de los 405 niños de la escuela se les encogió el corazón cuando escucharon el mensaje grabado que les mandó automáticamente por teléfono el director para informarles del suceso. El director presumía de ser la primera vez en más de una década que tenía que enfrentar un caso así, pero la noticia no es nueva en Baltimore.
Disparos
Hace año y medio un incidente similar pasó a mayores cuando un niño de 8 años disparó desde dentro del pupitre una pistola que otro compañero había llevado a clase. Meses antes otro niño de 8 años le disparó en el brazo a una niña pequeña de la guardería. Y hace cuatro años un niño de 4 murió al disparó accidentalmente con la pistola de su padre.
La ley exige que los niños que lleven armas a la escuela sean expulsados durante un año, pero la disciplina se relaja con las circunstancias. El niño de Randallstown sólo ha sido suspendido porque nadie cree que tuviera intención de usarlas, pero desde que se impuso la ley hace doce años 34 estudiantes del estado han sido expulsados o suspendidos por este motivo.
Los adultos que dejen armas al alcance de los niños pueden ser penalizados con un máximo de mil dólares de multa, pero si el descuido resulta en daños a terceros pueden enfrentar cargos criminales.











