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RSS | ed. impresa | Regístrate | 12 octubre 2008

Mundo

MUNDO
Armas en el pupitre
Un niño estadounidense de siete años lleva al colegio en Baltimore dos pistolas que le quitó a su tío
03.04.08 -

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Algo se le cayó del bolsillo y al maestro casi le dio un infarto. Era una pistola de 9 milímetros en manos de un niño de siete años, que resultó tener otra de 40 milímetros en la taquilla. El pequeño que armó semejante revuelo en el colegio de primaria de Randallstown, un suburbio de mayoría africanoamericana a las afueras de Baltimore (Maryland), se las había quitado a su tío durante la última visita familiar, y se olvidó por completo de ellas. Al llegar al colegio se las encontró en la mochila donde tenía que meter los libros, así que se echó una al bolsillo y dejó la otra en la taquilla.

«Para él es un juguete», le excusó el capitán de policía Michael Hill. «Estamos hablando de un niño de primero, tiene 7 años. No sabe las repercusiones de algo así».

A los padres de los 405 niños de la escuela se les encogió el corazón cuando escucharon el mensaje grabado que les mandó automáticamente por teléfono el director para informarles del suceso. El director presumía de ser la primera vez en más de una década que tenía que enfrentar un caso así, pero la noticia no es nueva en Baltimore.

Disparos

Hace año y medio un incidente similar pasó a mayores cuando un niño de 8 años disparó desde dentro del pupitre una pistola que otro compañero había llevado a clase. Meses antes otro niño de 8 años le disparó en el brazo a una niña pequeña de la guardería. Y hace cuatro años un niño de 4 murió al disparó accidentalmente con la pistola de su padre.

La ley exige que los niños que lleven armas a la escuela sean expulsados durante un año, pero la disciplina se relaja con las circunstancias. El niño de Randallstown sólo ha sido suspendido porque nadie cree que tuviera intención de usarlas, pero desde que se impuso la ley hace doce años 34 estudiantes del estado han sido expulsados o suspendidos por este motivo.

Los adultos que dejen armas al alcance de los niños pueden ser penalizados con un máximo de mil dólares de multa, pero si el descuido resulta en daños a terceros pueden enfrentar cargos criminales.
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