La historiadora Carmen Martínez Martín desmonta en un libro el mito de que la ciudad Logroño de los Caballeros fuese "El Dorado" amazónico y asegura que esta leyenda se creó tras la salvaje destrucción del municipio ecuatoriano por los indios jíbaros en 1599.
El alcalde de Logroño, Tomás Santos, y el concejal de Cultura, Carlos Navajas, ha recibido a la escritora Carmen Martínez Martín, autora del libro "Una ciudad perdida en la Amazonia: Logroño de los Caballeros".
Esta sevillana, profesora de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, es viuda del investigador riojano Dámaso Ruiz de Clavijo (1950-2003), que fue presidente de la Asociación de Diplomados en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria.
Tras años de investigación, fundamentalmente en el Archivo de Indias de Sevilla, ha constatado que Logroño de los Caballeros está presente en toda la cartografía de Ecuador desde el siglo XVI.
Según esta profesora, Logroño de los Caballeros se fundó en torno a 1570, pero no se hizo como con otros territorios, que se repartían entre los que habían colaborado en la conquista, sino que se hizo mediante una gobernación por capitulación.
Es decir, el Rey autorizó a fundar la ciudad al capitán Juan de Salinas, procedente de la zona de Salinas de Añana, quien a su vez se lo encargó a su sobrino Bernardo de Loyola, descendiente de Logroño.
El apellido de los Caballeros se agregó al topónimo del Logroño ecuatoriano como forma de homenaje al origen nobiliario de la familia Loyola, según ha explicado la autora.
Logroño de los Caballeros no ha trascendido por su tamaño o su población, que apenas alcanzó el centenar de habitantes en su época de mayor esplendor, si no que destaca porque haya pervivido su topónimo a lo largo de más de cuatro siglos.
Así, otras ciudades como Cuenca, Madrid o Sevilla del Oro no pervivieron a través de los siglos, pero Logroño de los Caballeros se conserva gracias al mito del oro, que no hubo.