La que fuera titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Motril (Granada), que ya ha sido expulsada de la carrera judicial por el Consejo General del Poder Judicial, declaró que si no hubiera sido diligente en este caso «no podría dormir por las noches» y ya habría pedido perdón al reo José Campoy, al que veía como «de la familia».
La magistrada dijo que tras reincorporarse de una baja laboral, en diciembre del 2005, nadie de su Juzgado «en ningún momento» le advirtió del estado del preso, contra quien el juez que la sustituyó durante su ausencia laboral decretó prisión provisional para asegurar la presencia del reo en un juicio.
En este sentido, criticó la actuación del funcionario judicial que se encargó de los antecedentes de la sentencia y de la secretaria, de la que cuestionó «su competencia» a la hora de desarrollar el trabajo, al tiempo que apuntó que llegó a pensar que su imputación pudo derivar de «algo intencionado».





