Sin embargo, tras cinco meses de pesquisas, la dirección de investigación de la CNC confirma lo que ya avanzó su presidente, Luis Berenguer, a mediados de noviembre, en el sentido de que sería «difícil» probar que los productores y/o comercializadores de comidas y bebidas hubieran actuado como un cartel para elevar sus precios. Los técnicos del organismo supervisor reconocen que «parece improbable» hallar señales de esa conducta prohibida. Lo que sí aprecian, y es por lo que se ha decidido continuar adelante con el procedimiento es que pudieron incurrir en prácticas «contrarias» a la libre competencia.
«A la luz de la información analizada» durante estas pesquisas -tanto la documentación intervenida en las inspecciones hechas en la sede de diversas asociaciones, como las «numerosas» declaraciones y comunicaciones realizadas desde éstas-, los responsables de la CNC estiman que dichas patronales han podido vulnerar el artículo de la nueva ley 15/2007 de defensa de la competencia. En concreto, sospechan que a través de «recomendaciones colectivas» a sus asociados han «producido o podido producir el efecto de impedir, restringir o falsear» la libertad de mercado en todo o parte del mismo. Es más, a efectos de una posible sanción, daría igual si esa conducta hubiera tenido efectos prácticos (no así para la cuantía de la misma).
Aunque durante las diligencias preliminares se llegaron a hacer registros en las oficinas de varias empresas, las complicaciones existentes para «individualizar» las posibles responsabilidades han llevado a la CNC a actuar sólo contra sus asociaciones representativas, todas las que habían sido puestas en entredicho los últimos meses salvo la leche (pese a que algunas de sus compañías sí llegaron a ser inspeccionadas).
Investigación ardua
Así, la lista de organizaciones expedientadas la integran, aparte de la propia Federación de Industrias Alimentarias y de Bebidas, los fabricantes de harinas y sémolas, la federación del dulce, los fabricantes de helado, las panificadoras y pastelerías de marca, los productores de chocolate y derivados del cacao, los fabricantes de pastas alimenticias , junto a los de saldas y condimentos preparados.
Fuera de dicha patronal sectorial también siguen el mismo camino procedimental las organizaciones interprofesionales de avicultura de carne del pollo y del huevo y sus productos, así como los fabricantes de pan de Asturias -del resto de asociaciones provinciales investigadas se remiten las actuaciones a los órganos de competencia autonómicos para que, «en su caso», puedan emprender actuaciones «similares»-.
En la propia CNC alegan que hallar pruebas de este tipo de conductas resulta una tarea tan ardua como lenta. De hecho, sus responsables advierten que los expedientes abiertos (durante los cuales pueden practicarse nuevas diligencias y las organizaciones presentar alegaciones) «no prejuzgan» el resultado final, de manera que podría no haber multas (estas, en su caso, podrían suponer hasta el 10% del volumen de negocio conjunto de sus miembros).





