Sin embargo, por lo visto hasta ahora en las dos carreras disputadas, esta quinta edición no parece que vaya a ser propicia para los colores hispanos. El circuito del desierto es quizás el peor para Alonso en su estado actual, ya que presenta unas características que son opuestas a lo que le convendría al Renault. Estar en la tercera parte de la calificación sería ya un éxito, y puntuar es el objetivo más ambicioso que se marca Alonso .
El trazado de Bahrein está enclavado en medio de la nada, con tormentas de arena que azotan regularmente la zona y que incluso el año pasado provocaron una situación inusual por la mañana, cuando no se veía ni la torre principal del circuito a pocas horas de iniciarse la carrera. Estas tormentas de arena dejan a lo largo del fin de semana una fina capa de arena sobre el asfalto que provoca un desgaste más acusado de los neumáticos en los monoplazas que peor explotan los Bridgestone, entre los que se encuentra el Renault R28.
A lo largo del fin de semana los frenos van a ser también uno de los elementos que más van sufrir en este circuito, donde hay pocas curvas rápidas y sí muchas de frenada y aceleración.
Después de que en Australia McLaren dominara claramente y en Malasia fuera Ferrari, Bahrein es el terreno ideal para el desempate.
La calificación está alcanzando una gran importancia este año, y no parece que el cambio en el formato haya alterado las posibilidades de los favoritos, que siguen siendo los mismos.
Alonso tiene claras las cosas este año, y quizás por eso se le ve tan relajado y contento. No tiene la presión de ganar, pero él se presiona solo para no verse superado por los demás, aunque este año va a tener que sufrir y él lo sabe.





