
- ¿Cómo ha vivido Andalucía el caso Mari Luz?
- Ha sido una tragedia social en toda la comunidad. Como institución, la gente nos ha pedido que hiciéramos lo posible por encontrarla. En el fondo, teníamos esperanzas de que estuviera viva. El desenlace final fue un mazazo.
- ¿Qué se puede hacer con los pederastas?
- En primer lugar, deben cumplir sus condenas y una vez que estén libres, tienen que estar vigilados y seguidos. Pero, además, yo he propuesto que si ellos mismos lo piden, deberían tener acceso a la castración química. También hay que valorar la propuesta de un grupo de expertos catalanes que plantean tratamientos hormonales y terapias para reducir el deseo sexual de los violadores reincidentes.
- ¿Cómo ha sido recibida su propuesta de castración química?
- Por el momento, nadie me ha hecho saber que está en contra, aunque algunos científicos han expresado sus dudas sobre este método porque parece que es reversible y no del todo fiable.
- ¿Conoce a algún pederasta o violador que haya solicitado ser castrado?
- No.
- Desde fuera, la postura del padre de Mari Luz parece realmente admirable. Desde que murió su hija, no se ha cansado de pedir justicia, pero no venganza.
- Ha sido un ejemplo. Yo he compartido con él muchos momentos y ha estado a la altura de las circunstancias. Pero habría que dejarlo descansar porque tiene mucha presión. Ha salido en los medios de comunicación y eso puede 'dispararle'.
- ¿Cuáles son las consultas más frecuentes que recibe?
- Procuramos responder al interés de los más necesitados. Sobre todo, nos llegan cuestiones relacionadas con los recursos públicos: educación, vivienda, sanidad, enfermedades mentales, gente que se queda sin nada y últimamente, ley de dependencia, además de problemas relacionados con el urbanismo.











